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Cuando en el año 2007 Saratoga anunciaba la salida al mercado de su octavo disco en estudio, al cual iban a titular "VII", habida cuenta que ese era el número de ocasiones en que la banda había cambiado de formación, las dudas surgieron entre todos aquellos que pensábamos que Saratoga era la gran banda de heavy metal de la nueva era en España, aquella que había conseguido recoger el testigo de los grandes nombres patrios de todos conocidos y subirse a la categoría de leyendas. Dudas acerca de si sabrían o podrían estar a la altura de su formación más grande, con Jero a las seis cuerdas y con Leo Jiménez que, utilizando, en el bien sentido del término, a Saratoga como plataforma se había convertido en el mejor cantante de habla castellana del momento y uno de los mejores de nuestra historia.
En efecto, Leo quiso centrarse en Stravaganzza y Jero grabar un disco en solitario, al que llamó "Tenebrarium". Pero no solo ellos, por si fuera poco, recién grabado su anterior trabajo, "Tierra de lobos", Dani Pérez anunció que también dejaba sus baquetas para centrarse en Skizoo, así que la papeleta que le quedaba a Niko del Hierro era bastante importante. Cierto es que ya para la gira del "Tierra de lobos" reclutó a Andy C., así que la batería ya la tenía cubierta, pero, quien cogía el mástil en tan importante formación mo era una bagatela, así que fijo sus miras en un virtuoso guitarrista, el salmantino Tony Hernando quien había editado hasta cuatro discos en solitario pero que no era demasiado conocido para el gran público.
¿Y qué iba a hacer con el micro?, ufff… más complicado todavía, Saratoga había contado en sus filas con Tony Domínguez -aunque nunca llegó a grabar nada-; Fortu, sobran presentaciones, Gabi Boente (que venía de Easy Rider) y, por supuesto, Leo "La bestia" Jiménez, así que Niko debía encontrar a alguien con carisma y voz, mucha voz… Tete Novoa, un chaval de Pinto (Madrid) que estaba en una banda denominada Shaigon y que, por supuesto aceptó de inmediato formar parte de una de las bandas de heavy metal más importantes del metal hispano, consciente de sus posibilidades, y menudas posibilidades!.


Con la formación remozada el reto estaba servido, y a buena fe que consiguieron un resultado verdaderamente bueno, muy bueno, vale, no es "Tierra de lobos" o "El clan de la lucha" pero Saratoga se sacaron de la manga un discazo como la copa de un pino, enorme.
VII suena compacto, con un Niko que destaca en todos los temas, marcando con su bajo el ritmo trepidante que contienen todas las canciones, Andy C. es una puta máquina, la virgen santa, este tío golpea con tal virulencia su batería que te hace pensar si en realidad es humano; Tony H. demuestra que es uno de los mejores guitarras de la actualidad -lo era ya en 2007- y Tete, el mejor reemplazo para Leo sin duda, más allá de que en este disco se muestra menos agresivo que Leo, lo cierto es que con el paso del tiempo y acostumbrado ya, hoy en día, a que sea él la voz de los Saratoga, el disco suena de maravilla, es más, creo que con la maceración oportuna ha ganado enteros desde entonces a esta parte.
Se hace complicado, en referencia a los temas, destacar unos sobre otros porque todos están a una gran altura. Así el inicio, a todo trapo con "El vuelo del halcón" supone un inmejorable inicio para demostrarnos que la banda seguía en una forma increíble, machacando nuestros oídos de unas forma brutal. Como brutal suena "Dueño del aire", donde el estribillo se te graba en la cabeza a base de martillazos, los que Andy C. le propina a su batería.
Por su parte, "Sigues estando en mí (en mi vida)" es, posiblemente el mejor del tema del disco, y ya es complicado, donde se une melodía y fuerza, delicadeza y brutalidad para dejarnos un tema que ya es un clásico de la banda. "Gran mago", ritmos machacones que intensifican la brutalidad de toda la base rítmica para acercarnos a otro gran estribillo; como enorme es el estribillo de "Siete pecados", aunque no solo el estribillo sino todo el tema, impregnado de un tufillo morisco en el que Tete parte desde muy abajo para ir subiendo el tono de forma imponente.
Entre las cabalgadas de riffs por parte de Tony H. y unos tonos vocales logrados de Tete que nos encontramos en "Entre las llamas" llegamos a "En tu cuerpo", un baladón que si bien no llega a las cotas de "Si amaneciera" si resulta muy agradable de escuchar y Tete la defiende muy bien. Y como bien es sabido por todos, después de la calma llega la tempestad ¿o es al revés?, en cualquier caso, tempestad "thrashica" la que nos encontramos en "Bailando con el diablo", con, de nuevo, Tete y Tony enormes, aunque no le va a la zaga Niko y Andy que construyen un muro sónico que se hace más denso a mitad tema.
Vamos avanzando en el minutaje del disco y en ningún momento vemos que la cosa decaiga, más bien al contrario, encontramos un disco, como decía al principio, muy compacto, en el que los cuatro músicos nos hacen olvidar antiguas formaciones. "Huracán" así nos lo muestra, tema que podría haber formado parte de aquel ya lejano segundo larga duración "Mi ciudad", con un estribillo melódico y partes instrumentales donde destaca Andy, que parece un martillo pilón. "La maldición" es puro heavy metal (como si el resto no lo hubiesen sido!), con un sonido pesado y denso y donde Tony finalmente se desata y demuestra lo genial guitarrista que es.
Para finalizar el disco "Semilla de odio", donde se dan cita el metal que tan bien practican con partes completamente progresivas, con un inicio bestial, unos riffs demoledores acompañados de las baquetas de Andy C. dando como resultado una pieza que perfectamente podría incardinarse con cualquier tema de la etapa "Train of thought" de Dream Theater, casi diez minutos de orgasmo musical; un orgasmo que finaliza con el decimosegundo tema del disco, "El guardián", heavy metal coreable, que supone un buen broche para un magnífico álbum.
Muchos éramos los que mucho le pedíamos a la banda, mucho porque considerábamos que ser punta de lanza no está al alcance de cualquiera y Saratoga cumplió con creces, sacándose de la manga un discazo brutal y engrandeciendo más la leyenda de la banda.
Cuatro cuernos altos para un disco que no debió pasar inadvertido para los amantes del metal… aún estás a tiempo.

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