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Tercer demo-EP artesano del cantautor indie experimental Sam Destral, grabado durante el mes de abril del 2010. Incluye 6 cortes instrumentales inspirados en el krautrock y el ambient, entre otros estilos. Esta vez el EP gira en torno de un concepto, una historieta que Sam Destral incluye en su blog y que se halla reproducida a continuación:

"Lo conocía. Había sido amigo mío, y su nombre era extraño. En algunos momentos llegamos a congeniar. Otros no podíamos ser más lejos mentalmente el uno del otro. Los caminos de la vida nos separaron, pese a tener unos inicios similares. Durante mucho tiempo sólo supe de él por relatos de otros. Había cambiado realmente, aunque sus principios y un buen análisis de ellos hubieran permitido deducir este final. Es el fin de una era que no conocimos muy bien. Y el principio de otra que no sabemos dónde nos llevará. Ambos somos como niños pequeños, pero él ahora parece un embrión. Parece un sueño, pero se me reveló todo.

Hacía tiempo que había dejado el camino de sus padres, camino que tarde o temprano todos tenemos que dejar Pero se alejó de tal forma, que incluso un pobre ateo como yo, se hacía cruces. El sol no se ponía en su vida. Imposible me sería describir sus aventuras, ya que sería como explicar las infamias del viejo Dorian Gray o el conocido Mr. Hyde. Pero al cabo de unos dos años de escuchar estas historias, pude por fin descubrir la causa del cambio. Por medio de terceras y cuartas personas se me hizo saber que quería hablar conmigo. Hacía tiempo que intentaba contactar conmigo, pero yo me había resistido, resentido por comentarios de aquellos que se oyen a las espaldas. Más tarde, al saber de sus terribles actos, me llegué a sentir culpable y causante de su desgracia. Quizá si hubiera hablado con él …. En fin, que cuando me pidió esa última citación no pude, ni quise negarme a encontrarnos. Y si, era verdaderamente otro. ¿Aquello era obra mía? Se le veía lleno de rencor por mis negativas anteriores a hablar con él. Se le veía lleno de odio, y con ganas de hacerme sentir todo lo que él había sufrido. No hacía falta, en mi piel comenzaba a notar un hormigueo que ponía en cuerpo mío su mala vida. Una sensación extraña.

No hablamos mucho. Sabía que conocía su situación, y no se le veía muy entusiasmado por saber la mía. Sólo quería observar-me. Con odio. Recorrer cada parte de mí. Con rabia. Y en uno de esos instantes, en que nuestras miradas se cruzaron en el silencio, lo vi. Era evidente, y me sorprendí de que no se me hubiera ocurrido antes. Y es que, a pesar de haber comentado mi ateísmo, hay cierta figura que no podemos negar. Sus ojos, de un azul cristalino, que había llevado de cabeza a varias chicas, al cruzarse con los míos se oscurecieron y empezaron a pasar a una especie de morado que acabó siendo un rojo sangriento y penetrante. Y tal como pasó del azul al rojo, sus ojos volvieron a su estado inicial. Esta transformación duró unas décimas de segundo, pero fueron suficientes para conocer la causa de todos los horrores de los últimos años de mi amigo. Ciertamente, estaba poseído por el diablo. Y no sólo eso, era el mismo diablo, no existía separación entre su ser y el demonio. Sí, esa sola y fugaz mirada me dijo todo esto. Parece difícil de creer, pero lo supe con certeza. Quizás el mismo espíritu me puso la idea en la cabeza. Tal ver esa era la finalidad de su cita, ya que al cabo de unos segundos se despidió amistosamente y me dejó enfrascado en el problema. No fue hasta dos días después que llamé a su familia para avisarles del mal que habitaba en su hijo. Su decisión fue inmediata: terapia de electroshock, para expulsar el espíritu.

No lo volví a ver hasta finalizado el tratamiento. Ya no era el ser demoníaco de los últimos años, pero tampoco era el de antes. No era nadie en realidad, no decía, ni parecía pensar, nada coherente. Ya ni siquiera me miraba y sus ojos, más abiertos que nunca, no tenían un color definido. No sé si hice una gran obra o lo contrario, pero mi sentimiento de culpabilidad era mucho mayor. Y no por haber confesado su problema a la familia. Mi culpa venía de mucho más atrás. De cuando no quise hablar con él. O quizá incluso antes … del momento en que lo conocí.

En realidad, sólo el diablo lo sabe."

Los títulos de los temas esconden un misterio relacionado con el relato. Además, tratan de emular las sensaciones de cada fragmento de la historia.

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