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Banda: Madison
Disco: "Diamond Mistress"
Año publicación: 1984
Estilo: Glam Metal - Hard Rock - Heavy Metal
Pais: Suecia.

Lista de canciones:
01. Lay Down Your Arms
02. Run Boy
03. Sneaker
04. Don't Look Around
05. Pictures Return
06. Diamond Mistress
07. Don't Go
08. Squealer
09. Changes
10. Turn Me Loose

Critica del album:
Hay fórmulas que no fallan nunca, y es que si al Metal Sueco que suele ser sinónimo de calidad lo sumamos con la década de los 80 que es sinónimo de inspiración no es de extrañar toparse con joyas de exquisita manufactura sin tener que rebuscar demasiado.

Y es que los suecos nos tienen acostumbrados a sus meticulosas producciones, voces tremendamente melodiosas, en ocasiones más propias del AOR y unos músicos de tomo y lomo, por no hablar del Death Sueco, pero esa, como diría la eterna voz de Joaquín Muñoz, es otra historia…

Los inicios de estos señores se remontan a 1983 cuando el bajista Conny Sundquist y el guitarrista Dan Stromberq reclutan a otros tres músicos locales entre los que destaca el cantante Peter Nordin, quien más tarde haría las labores de bajista en la banda Meshuggah, y le dan forma a su primer Single que bajo el nombre de Regent ve la luz con el título Lay Down Your Arms y que constaba de dos canciones Lay Down Your Arms y Changes.

Los resultados no debieron ser los que esperaban ya que tras la edición del citado single la banda se desintegró, resignándose el bueno de Sundquist a desaparecer y reestructurando la formación, esta vez bajo el nombre de Madison y con un ojo que ni el más experto orfebre, pues se juntó con los hachas Dan Stomberq y Anders Karlson, con el cumplidor Peter Fredrickson y con el hombre que seguramente haya sido la causa para que años después y una vez desaparecidos más de uno nos hayamos interesado en ellos (así de injusto es este negocio) el sobradamente conocido voceras Göran Edman.

Sundquist acertó de lleno, pues la banda se entiende a las mil maravillas, destacando especialmente la dupla Stomberq/Karlson quienes no sólo en los solos se desenvuelven como pez en el agua, sino que todo el disco en sí es un ejercicio exquisito de guitarras dobladas y riffs que merecen un punto y aparte. Y que decir de la voz de Edman, si ya habéis escuchado su trabajo con Malsmteen simplemente añadir que aquí contaba con esa garra y esas ganas propias de la edad y de cuando te lanzas por primera vez al ruedo, prácticamente Edman era un diamante en bruto pero que precisaba de poco más para que terminara de lucir en todo su esplendor.

Todos sabemos que los 80 fue una época mágica para la música, pero nunca me cansaré de repetir que el primer lustro de esta década estuvo dotado de una pasta especial, prácticamente cualquier plástico parido en esos años es pura gloria, podríamos hacer una lista que tardaríamos horas en terminar y ninguno de esos discos decepcionaría, y por supuesto entre ellos se encontraría este Diamond Mistress.

Es curioso porque me acuerdo que la primera vez que lo escuché me recordó en parte a una banda castiza, nuestro estandarte español en el que se posaron los ojos de la comunidad metalera de todo el mundo, si señores, el trabajo en las guitarras e incluso el sonido de este disco siempre me ha sonado a lo que los hermanos de Castro venían haciendo por aquel entonces. Y es que, si más tarde el mismísimo señor de los Rolex de oro y los Ferrari se fijara en estos desconocidos para reclutar a su voceras, ¿quien dice que estos desconocidos no pudieran haber sido fans de los hermanos? Se me va la olla.

En fin a lo que íbamos, Diamond Mistress arranca con Lay Down Your Arms, su tema más conocido y que ya mostrara sus dientes en aquel single de 1983, pero ahora sí con el refinamiento y la fuerza con la que contaba esta nueva milicia convirtiendo cada momento en un sobresaliente de guitarras y secundado por la tremenda voz de Edman.

Run Boy parece que baja el listón con esa intro acústica, pero solo parece ya que en seguida el bajo de Sundquist da paso a uno de esos riffs ochenteros cuya fórmula parece encontrarse junto a las herramientas de las pirámides de Egipto.

Sneaker y Don´t Look Around siguen una misma línea, con unos riffs con infinita mala leche que contrastan con la delicada voz de Edman y esos estribillos mega melódicos que harán las delicias de los nostálgicos del género.

Como no podía ser de otra manera en un grupo de estas características Pictures Return pone el punto dramático/pastelero con esta balada de sobrada pastosidad que bien podría tener la firma Schenker/Meine.

Uno de los puntos fuertes del trabajo de los suecos es el tema que da título al álbum, tanto las guitarras como la voz de Edman van sobradísimas, dotando esta última de una línea melódica que a su vez no hace sino acentuar la fuerza de las guitarras, quienes a pesar de tener uno de los solos más cortos del plástico lo compensan con unas líneas que a lo largo de toda la canción corren a velocidades endiabladas y dibujan unas figuras totalmente adictivas. La sección rítmica tampoco quiere perderse la fiesta en este temazo regalándonos algunos momentos de un verdadero clímax metálico.

Don´t Go baja el ritmo en una de esas canciones metálico/comercialoide que tan intrínsecamente iban unidas al bote de laca y rímel de las noches ochenteras.

Squealer es otro temazo de heavy macarro/virtuoso, y uno donde la voz de Edman más se luce, con esas figuras egipcias como preludio a ese pedazo de estribillo. Un verdadero tesoro sonoro este Squealer que gana a cada escucha.

Una medio despedida con Changes, una power ballad de esas que te traerán a la mente muchas otras bandas, pero sobre todo es aquí donde más se atisba lo que vendría haciendo unos años después el bueno de Edman.

El broche final lo pone Turn Me Loose, una de las canciones más heavies, el doble bombo y el martilleo del bajo van a saco, golpeándote las entrañas por si venías confiado de la calma de la pieza anterior, y aunque hacen una bajada de revoluciones a media canción nuevamente vuelven a pisar el acelerador para enfurecer más aún el arranque de este cañonazo. Señores, estos finales si dejan un buen sabor de boca, de esos que te hacen volver a darle al play y degustar una vez más esos matices, esos hachazos, esa magia ochentera.

Este es uno de esos discos que a estas alturas no te descubrirán nada nuevo, pero también es uno de esos discos que ofrecen más de lo que en un primer momento pueda dar la impresión, uno de esos discos que están formulados con la receta ganadora y que el paso de los años ha sido un añadido jugoso a la hora de degustarlo.

Formación:
Conny Sundquist - Bajo, Coros
Dan Stomberg - Guitarra, Teclados, Coros
Anders Karlson - Guitarra, Coros
Peter Fredrickson - Batería, Coros
Göran Edman - Voz

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