Flechazos

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Created on: 16 Mar 2006
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Revival mod Español

Lo único que teníamos en España eran los restos del naufragio de la generación del bote de colón. Nada de nada. En esta tesitura aparecen Los Flechazos, un grupo al que le habría gustado sonar como The Who y sin embargo sonaban a Los Brincos. Un bidón de gasolina y la gira Teloneros que hicieron con Deicidas y Los Cardiacos –dos insignes paisanos- fueron sus cartas de presentación. Lo cierto es que la trayectoria discográfica de Los Flechazos es un caso completamente atípico en la historia del pop español. Comenzaron publicando sus trabajos con una independiente de los años 80 reconvertida, DRO y terminaron publicando sus trabajos con la indie leonesa afincada en Madrid, Elefant Records –con Luis Calvo a la cabeza-.

Los Flechazos se convirtieron, de una manera completamente consciente, en los abanderados del re-re-revival mod en España, irrumpiendo en la pobrísima escena musical española de la segunda mitad de los 80 desde su León natal y apoyados por una compañía discográfica solvente y muy por la labor de intentar explotar el potencial comercial que ofrecían las composiciones y la actitud de Alejandro Díaz-ex Ópera Prima y F.B.I-.

Aproximadamente, la mitad de su carrera la desarrollaron en DRO, compañía con la que publicaron Viviendo en la era pop (DRO, 1987), En el club (DRO, 1989) –ambos producidos por Kike Cardiaco-, ¡Preparados, listos, ya! (DRO, 1991) –producido por John Ravenhall-, En acción (DRO, 1992) –producido por David Gwynn- y El sorprendente sonido de Los Flechazos (DRO,1993) –producido por Manuel Notario-. Justo después de la publicación de éste último, la compañía DRO se fusionó con WEA y expiró el contrato que unía al grupo con la compañía. Elena: “El contrato con DRO se iba a acabar y casi no nos damos cuenta de la existencia de una cláusula por la cual, si no avisábamos con 30 días de antelación, se nos renovaba automáticamente por 5 Lp’s más. Ahora mismo DRO es WEA y ven el asunto desde otro punto de vista distinto al que nosotros tenemos” (Spiral #20, mayo 1995). Por lo tanto, el directo el sorprendente sonido de Los Flechazos fue el último trabajo que los leoneses publicaron con DRO. Todo lo que se avecinaba a la banda esta perfectamente resumido en las palabras de Alejandro: “ Creo que cada uno tiene que buscarse su camino. Quizás otros grupos no se atreverían a dar un paso como éste, nosotros lo hemos hecho y no significa que tengamos derecho a una medalla, simplemente era bueno para el grupo. Hemos tenido que aguantar muchos comentarios diciendo que era volver atrás, incluso nos decían que fichábamos por una independiente porque no nos editaban los discos otras compañías. Yo creo que eso no es verdad que podíamos editar un Lp en casi cualquier casa.” (Spiral #20, mayo 1995).

El final de su etapa en DRO también coincidió con la marcha de Héctor Escobar y Pedro Javier Alonso (ex Los Nietos De Gandhi) . El primero, por cuestiones laborales y el segundo, porque estaba harto del mundillo musical. Francisco Villa, procedente de una banda castellonense llamada Los Invasores, se incorporó como bajista y Miguel Manero como batería, procedente de The Crepitos de León. Según las palabras del propio Alejandro, estas incorporaciones hicieron que el sonido del grupo se renovara.

Con esta nueva situación –nuevo sello y nueva formación- en 1995 aparece el álbum Alta Fidelidad –Elefant Records, 1995-. Disco que la banda se puso a defender en directo enseguida, haciendo más de 77 conciertos con la nueva formación en menos de un año. Doce meses después de la publicación de Alta Fidelidad por un sello independiente, Alejandro reflexionaba en voz alta sobre el cambio de sello y su nueva situación de la siguiente manera: “Ventajas: mejor distribución, mayor repercusión en el extranjero, ambiente más relajado, hemos podido tocar en el BAM y en el FIB gracias a Elefant y el cambio ha hecho que la gente (bueno, algunos) nos mire con ojos diferentes. Inconvenientes: algunas cosas van lentas (permisos de edición y promoción) y tal vez no hay la suficiente presión por parte de Elefant hacia los medios más comerciales (Cadena 100). Tal vez no se ha conseguido todo lo que se podía haber conseguido con este disco, pero no es algo que nos quita el sueno” –Wacozine #4, Primavera 1996-.

Evidentemente, la banda salió beneficiada del enrole en las filas de Elefant, ya que, entre otras cosas, pudieron actuar en el Festival Internacional de Benicàssim -en el que por principios de sus organizadores, entre los que se encontraba el propio Luis Calvo- la posibilidad de actuar estaba cerrada, y aún lo está, a cal y canto a bandas supuestamente retro como ellos –aunque tocaran The Charlatans, igual de retro o más que Los Flechazos pero que gozaban de status de héroes entre las huestes indies.

Algo muy parecido ocurre con la inclusión, el mismo año 95, de la banda en el cartel del BAM, que en aquél año estaba confeccionado por el staff de la revista Rock de Lux, que no se caracterizaba, precisamente, por su apoyo a los leoneses.

Tanto Alejandro como Elena, no sólo se limitaban a tocar en un grupo mod, sino que además llevaban el modernismo hasta sus últimas consecuencias. Comenzando por su pulcro aspecto Carnaby Street, siguiendo por su devoción por los grupos mod de los 60 producidos por Shel Talmy – The Who y Creation- y el sonido blue-eyed soul americano – The Standells y The Young Rascals- y continuando por toda la parafernalia del mod way of life que Pete Townsend describe en su Ópera Rock, Quadrophenia, llámense Lambrettas, chelsea boots, parkas del ejército británico, el pop art –Mel Ramos-, etcétera.
Con el cambio de sello, la nueva formación y la irrupción del Brit Pop se nota un tímido intento de evolución, al menos en su sectaria actitud. Esto pudo ser debido a que por fin, Los Flechazos tenían un punto de apoyo en la escena musical británica, algo con lo que no habían podido contar antes, y que de alguna manera les daba la razón. Ya no predicaban en el desierto y no porque su mensaje fuera el mismo que el de las bandas Brit Pop, sino porque habían encontrado a los perfectos compañeros de viaje. El éxito de aquellos, tarde o temprano, les beneficiaría y les colocaría en el lugar que merecían.

Parecía una inmejorable ocasión para terminar de encumbrarse a lo más alto. El último esfuerzo de Los Flechazos se materializó en el mini LP Días Grises (Elefant Records, 1996), sin embargo, y aunque el tema Cansado entró como disco rojo en la Cadena 40 Principales, las cosas continuaron prácticamente igual. Probablemente, todos los factores que hemos ido enumerando provocaron la desaparición de la banda en el año 97, algo que se hizo oficial en el Purple Weekend –Festival mod que se celebra en León desde 1996- de ese mismo año y que supuso el último concierto del grupo. Alejandro y Elena se dedicaron a trabajar su tienda de discos Chelsea y a continuar organizando el festival Purple Weekend.

Los Flechazos fueron, sin duda, uno de los grupos españoles más internacionales. Publicaron Alta Fidelidad en Japón a través del sello Tokuma, publicaron un single con el sello británico Detour y tocaron en Reino Unido, Italia y Alemania.

Por último, es interesante destacar que han sido uno de los pocos grupos españoles que han contado con una biografía publicada antes de separarse titulada Haciendo astillas el reloj, escrita por Ezequiel Ríos y publicada en 1994.

Alejandro actualmente comanda su proyecto en solitario Cooper.

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